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HALLAZGOS EXCEPCIONALES EN LA EXCAVACIÓN DE HERNÁN CORTÉS DE MÉRIDA

Los arqueólogos de Arqveocheck, que viene realizando en Mérida la excavación del solar del antiguo cuartel militar de Hernán Cortés promovida por el Ayuntamiento emeritense dentro del llamado Plan E, han localizado dos bustos–retrato de carácter privado. Estas piezas escultóricas suponen uno de los más importantes hallazgos dentro de las excavaciones romanas por sus características singulares, según han declarado a Arqveocheck, Trinidad Nogales, conservadora del Museo Nacional de Arte Romano y Walter Trillmich, director del Instituto Arqueológico Alemán.
Los bustos, cuyo tamaño es aproximadamente el natural, se encontraban arrojados en una zanja localizada en el interior de un recinto funerario de grandes dimensiones. Con anterioridad, se habían encontrado en el mismo solar alrededor de una decena de cabezas-retrato de carácter privado, casi todas durante las obras de construcción del propio Cuartel de Artillería, desde el primer cuarto del siglo XX. Estos datos, junto con otros proporcionados por los constantes hallazgos de carácter funerario de la zona, incluyendo diversas estelas, ajuares, y otras piezas, dan cuenta de la presencia de un área funeraria muy prolija desde época altoimperial, en esta área periurbana de la antigua Emerita.
La particularidad del hallazgo actual es que se ha localizado también el recinto funerario donde se ubicaron, que contenía una construcción de gran relevancia, un triclinium funerario que se articula por medio de seis columnas perimetrales insertadas tres a tres en los muros este y oeste respectivamente. Dos columnas más en el muro sur, a modo de portada, daban acceso al interior, donde se encontraba la estructura para el banquete ritual.
El conjunto estatuario consiste en dos cabezas de mármol, halladas juntas, aunque desplazadas de su ubicación original, que serían retratos privados asociados al recinto funerario donde se han localizado. Una de ellas es un busto-retrato masculino que remata en semicírculo por debajo de las clavículas. Esta pieza se encontraría montada sobre un pedestal o herma (pilar escultórico). Se trata de un individuo de edad avanzada con el rostro surcado por numerosas arrugas. Es un retrato funerario como representación idealizada del individuo, cuya cronología se enmarcaría en el primer tramo del siglo I d.C.
La segunda representación es otro busto-retrato masculino, que posee una especie de peana con base plana bajo el cuello, y un biselado en la parte trasera del cráneo, ambos preparados para ser insertado en una hornacina. Es un hombre maduro, con rostro sobrio, surcado por algunas arrugas y una cronología aproximada de mediados del siglo I d.C.
Este último tipo presenta una fisionomía aún no estudiada entre los ejemplares de Mérida, siendo el primero más común, encuadrándose entre los arquetipos más retardatarios, según Trillmich, del que se tienen diversos ejemplos para el ámbito emeritense. Estos bustos se encontrarían casi con seguridad en el interior del recinto mortuorio, aunque su ubicación precisa es difícil de discernir por el momento.

La construcción donde se han hallado, en su conjunto, “evoluciona en el tiempo, a partir de un primer espacio funerario donde se localiza al menos una cremación fechada en los inicios del siglo I d.C.; para pasar a convertirse en un gran recinto de unos 15 x 15 m., con muros de gran espesor, el ala oeste compartimentada en tres espacios, probablemente techada y el resto del espacio, abierto, con suelos de opus signinum surcados por franjas ajardinadas y un pozo”, según Sánchez. Con posterioridad, a lo largo de la primera centuria, se reforma la estructura creando el triclinio funerario en el interior del recinto y seguramente se erige en ese momento un antebrocal que se adosa al pozo, que pudiera albergar una pila para rituales relacionados con el agua. Finalmente, se documenta el uso del espacio a mediados del S. III d.C., en el interior del triclinio y en el propio lugar del hallazgo de los bustos, donde se localizó un enterramiento de inhumación en una zona antes usada como parterre.